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Franco no fue un valeroso comandante, fue un sanguinario y brutal militarEl 18 de Julio y el deber de recordarEl acoso del Estado español: tercera denuncia judicial rechazada, esta vez de Margarita Robles en personaLa impostura de la derecha franquistaNada que celebrar en el “Día Mundial de la Persona Alertadora de Corrupción”

Franco no fue un valeroso comandante, fue un sanguinario y brutal militar

En una reciente entrevista, Arturo Pérez-Reverte ha afirmado que “es terrible la tendencia española de no reconocer al adversario ninguna virtud y al amigo ningún defecto. Franco fue un valeroso comandante de la legión y un siniestro dictador”. Como si aquellos que no reconocieran el valor del ‘Comandante Franco’ carecieran de generosidad.

No es en ningún caso un discurso nuevo, pues disociar la figura de Franco como si fuera posible juzgar su carrera militar de forma independiente del resto de sus actuaciones es una de las tradicionales estrategias dentro del mundo militar, muy escorado a la ultraderecha, y también de la propia ultraderecha, para justificar su apología. Es más, se trata de una argumentación muy utilizada incluso en los espacios más moderados del Régimen, como en los sectores liberales o socialistas, que se amparan en esta disociación para justificar, tolerar o amparar el franquismo y sus reiteradas exaltaciones. He ahí la famosa frase de Margarita Robles sobre la Legión, que, según ella, “representa lo mejor de la historia de España”.

En este caso, además, Arturo Pérez-Reverte no solo disocia la figura de Franco, sino que también hace lo propio con la de la Legión, como si el pasado colonialista y fascista de esta tétrica unidad militar, su marcada brutalidad, las masacres, las torturas, las violaciones o las mutilaciones perpetradas pudieran quedar desligadas de aquellas otras acciones elogiables.

Sin embargo, hay que resaltar dos cuestiones. En primer lugar, si tuviéramos que juzgar a Franco como comandante, lo cierto es que se trató de un comandante militar en un nivel muy inferior al de muchos otros que existieron en la historia militar española, por lo que no estaría justificado que fuera recordado por ello. De hecho, de no haber sido dictador, de haber perecido en mitad de los años veinte, nadie le recordaría hoy. Y es que Franco como comandante fue, a pesar de su brutalidad, insignificante en la extensa historia de España. En segundo lugar, la disociación de Franco entre dictador malo y militar bueno supone el mejor salvavidas y el mayor combustible para los nostálgicos franquistas, aquellos que le consideran como el salvador de España.

Es por esta última cuestión por la que este tipo de disociaciones no se toleran en otros países más avanzados, en los que semejantes apologías se persiguen con dureza. Pensemos lo que ocurriría en Alemania si se resaltaran en los medios de comunicación las virtudes militares de Adolf Hitler durante la primera Guerra Mundial, el papel de padre de Joseph Goebbels, los exquisitos modales de Adolf Eichmann o los logros militares de unidades nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

No sería solo una barbaridad, sería hasta delictivo y tiene su razón de ser que también lo fuera en España, sobre todo porque la carrera militar de Franco anterior al golpe carece de logros realmente significativos como para merecer recuerdo alguno. Y de su paso, directo o indirecto, por la Legión, ¿de qué Legión fue Franco un valeroso comandante, de la que cortaba y exhibía cabezas en el Rif en sus inicios, de la que cortaba orejas de sindicalistas en Asturias y las ensartaba como si fueran collares en 1934 o de la que inundó de sangre y cadáveres las calles de Badajoz en 1936 hasta conseguir que corresponsales de guerra, como lo fue el propio Arturo, vomitaran?

La triste realidad, la que de verdad debería ser reseñada, es que Franco fue el sanguinario y brutal ‘comandante’ de una horda de salvajes que asesinó, torturó, mutiló, violó y masacró a civiles indefensos de forma organizada e intencionadamente promovida, en muchas ocasiones mujeres, ancianos o niños. Un ‘comandante’ cuya mayor victoria militar la obtuvo sobre su propio pueblo gracias a un terror pocas veces conocido hasta entonces y al que no se le conoce mayor logro fuera de la Península que el de haber comandado una unidad que cortaba y exhibía las cabezas de sus enemigos en los mismos años en los que sus compañeros perpetraban los primeros bombardeos químicos. Un ‘comandante’, en defitnitiva, que fracasó en su intento de golpe de Estado hasta el punto de terminar en una sangrienta confrontación que, solo ayudado por los nazis y los fascistas, pudo vencer tras varios años, cientos de miles de muertos y un país destrozado. Y solo fue el principio, después llegaría la represión.

Ciertamente, guste o no guste, Franco no solo fue un siniestro dictador, sino que también fue un siniestro comandante de una siniestra unidad militar denominada la Legión, tristemente conocida y admirada a día de hoy por la mayoría de los españoles gracias al desconocimiento generalizado de su propia historia. Un desconocimiento en el que la disociación, tan generosa con los fascistas y ultraderechistas como paupérrima con la mayoría, tiene mucho que ver.

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El acoso del Estado español: tercera denuncia judicial rechazada, esta vez de Margarita Robles en persona

El 1 de julio de 2019 se publica una noticia en la que se denuncia que la alimentación de la UME mientras estuvieron apagando incendios fue deficiente, además de permanecer hasta 16 horas sin agua. Además, se informó que la UME había gastado en raciones de aprovisionamiento especiales para militares de la UME por valor de 640.000 euros.

Ello, para los que conocemos el mundo militar, sabemos que no es ni mucho menos infrecuente, de hecho, en los últimos años se han producido múltiples denuncias al respecto y se han producido no pocos escándalos relacionados con la alimentación de los militares.

Tras ello, varios partidos políticos protestaron y la noticia alcanzó relevancia mediática.

Tres días después, el 4 de julio, publiqué un tuit a las 12:40 horas en el que consideré que dar de comer un sándwich con cuatro lonchas de chorizo a militares cuando se han gastado 640.000 euros en raciones y dejarles sin agua durante 16 horas suposo una negligencia, una corruptela, una golfería o todo junto. ¿Acaso no lo parece? Y responsabilicé al jefe de la UME, ¿a quién si no? ¿Al jardinero?

Ese mismo día:

  1. Margarita Robles y el teniente general de la UME fueron informados sobre mi tuit por sus respectivos gabinetes. Dos de los gabinetes militares más importantes del Ejército español informando sobre un tuit.
  2. La ministra Margarita Robles, que no había llamado durante tres días al jefe de la UME por el escándalo de la deficiente alimentación de los militares, llamó al teniente general de la UME para informarle personalmente de mi tuit.
  3. Después, la misma ministra, ese mismo día, me denunció en persona.

Un tuit que, merece la pena contextualizar, tan solo obtiene setecientos u ochocientos retuiteos cuando la mala alimentación de los militares de la UME genera múltiples noticias en medios y agencias, varias protestas públicas de partidos políticos, preguntas parlamentarias e incluso tiene espacio en programas de radio y televisión. Por lo tanto, la ministra de Defensa y el jefe de la UME, y sus respectivos gabinetes, ocuparon una parte considerable del día 4 de julio de 2019 a un tuit que ni siquiera puede considerarse como viral, máxime por tratarse de un asunto que generó enorme ruido mediático.

Si a ello le sumamos que el teniente general de la UME, supuesto afectado por el tuit, no se personó en el caso hasta después de la apertura del juicio oral, la verdad es que parece más un ajuste de cuentas de la ministra de Defensa con un crítico que una denuncia de ofensa al honor.

Tercera denuncia rechazada, segunda de una ministra de Defensa

Deberíamos, además, añadir que la ministra de Defensa es magistrada de gran experiencia, por lo que, o bien carece de los suficientes conocimientos para saber que la denuncia tenía escaso recorrido judicial o bien le sobra conocimiento al respecto. Y la verdad, no sé qué resulta más preocupante, si saber que tenemos como ministra de Defensa a una magistrada de escasos conocimientos jurídicos o si nos encontramos ante una ministra que dedica sus esfuerzos, los de Defensa y los de la Fiscalía a monitorizar y a perseguir a uno de los pocos críticos existentes. Ello, además, con total desprecio por la Justicia, las finanzas públicas o el colapso judicial actual.

Pero si también añadimos que no se trata de la primera denuncia de una ministra, sino la segunda, porque María Dolores de Cospedal también me denunció, en esta ocasión por una opinión en un diario al respecto de la muerte de siete militares en dos siniestros aéreos, la situación se torna alarmante. Cospedal, que es Abogado del Estado, con lo que algún conocimiento se le presupone al respecto, también me denunció sin éxito. Como tampoco fructificó la denuncia interpuesta por la Guardia Civil por una viñeta satírica en la revista El Jueves en la que denunciábamos la alta tasa de suicidios en la Benemérita.

Desgraciadamente para los ciudanos, tanto la Guardia Civil como las dos últimas ministras de Defensa me denunciaron utilizando a la Fiscalía General, es decir a costa de los ciudadanos. Y a costa de los ciudadanos las tres denuncias quedaron archivadas.

Más increíble resulta que haya militares que se juegan la vida en pésimas condiciones o que fallecen en siniestros terribles que podrían evitarse –de los siete militares que fallecieron cuatro lo hicieron en un primer siniestro y tres, incluido uno de los supervivientes del primer siniestro, en el segundo–; o que haya guardiaciviles que se suicidan en tasas muy superiores a las que se dan en la sociedad; pero el único perseguido judicialmente e investigado por ello haya sido yo: por un tuit, por una opinión y por una viñeta.

Diría, la verdad, que no creo que en Europa se encuentre otra persona que haya sido denunciado por las dos últimas ministras de Defensa de su país y por un cuerpo armado policial y una asociación de oficiales de este y haya ganado en todas las ocasiones.

Sin embargo, lo triste, y quizás el motivo que subyace en este tipo de temerarias denuncias, se encuentra en que aun ganando, pierdo: el coste del abogado durante el proceso no lo tiene que pagar la otra parte, el cierre de las denuncias no genera coste alguno a las ministras o a la Guardia Civil y la campaña de desprestigio sufrida en su momento fue bestial. El comunicado en el que se afirmaba que había sido denunciado fue publicado en prácticamente todos los medios españoles y fue difundido por las agencias. Por ello, la mayoría, hoy, solo sabe que he sido denunciado e incluso creerá que he sido condenado porque muy pocos medios han publicado mi absolución. Y esta es la función de este tipo de estrategias legales del Estado español: asfixiarme económica, desgastarme y desprestigiarme. Ello, mientras los muertos se siguen acumulando y el maltrato a los militares o los guardias civiles no cesa.

Esta estrategia estatal orquestada de persecución a un alertador de corrupción, un crítico que ha destapado no pocos escándalos –incluyendo el último chat en el que se hablaba sobre fusilar a 26 millones de españoles–, no puede quedar aquí. Y no quedará.

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Un teniente coronel continuará en el Ejército español tras ser condenado por acoso sexual y laboral a una militar, a la que envió un vídeo masturbándose

La Sala V de lo Militar del Tribunal Supremo, esa anomalía que no existe en casi toda Europa, condenó el pasado 1 de junio a un teniente coronel a dos años y tres meses de prisión por acoso sexual a una militar. Según la sentencia, el alto mando militar se valió de su cargo para ganarse la confianza de una militar con múltiples favores hasta que una madrugada le envió un mensaje en el que le dijo «Buenos días, brujita, ¿qué tal noche has pasado?» y acto seguido le envió un vídeo en el que se le veía frente a un espejo mientras se quitaba la camiseta, se quedaba completamente desnudo y añadía «ha llegado el momento de que sepas que esto es tuyo si lo quieres» para inmediatamente después tocarse los genitales y masturbarse. Elegancia militar, que no falte.

Horas después, la militar entró en el despacho del teniente coronel y le dijo que se había equivocado de persona y que jamás le volviera a enviar un mensaje semejante. Como suele ser habitual, desgraciadamente habitual, tras la negativa de la militar, el teniente coronel comenzó a acosar laboralmente a la militar tomando “una serie de decisiones que afectaron negativamente a las condiciones de trabajo y al entorno laboral” de la acosada.

Más allá de llamar la atención la facilidad con la que los mandos militares se masturban delante de sus trabajadoras, pues se trata de la segunda condena a un mando militar en menos de seis meses por masturbarse delante de militares, lo más grave del asunto, en contra de lo que cualquier desconocedor pudiera pensar, es que no se ha hecho justicia. Se ha hecho Justicia militar.

Y es que, por desgracia, los mandos militares condenados hasta tres años de prisión son castigados, además, a la pena accesoria de suspensión de empleo por el tiempo que dure la condena. Por tanto, no pierden su puesto de trabajo, sino que este queda suspendido mientras dura la codena. El tenientel coronel volverá a ser militar como si no hubiera pasado nada.

¿Se imaginan que un profesor, un médico o un abogado volvieran a su puesto de trabajo tras ser condenados por enviar un vídeo masturbándose a una trabajadora a la que después acosaron laboralmente tras recibir una negativa a acceder a mantener relaciones sexuales? Pues lo inimaginable en la sociedad es lo cotidiano en el mundo militar.

Y lo es, entre otros motivos, porque el PSOE de Margarita Robles y Zaida Cantera se opuso el año pasado a reformar la Justicia militar como ya hicieron Alemania hace setenta años y Francia hace cuarenta.

Si quieres saber más sobre la impunidad de la violencia contra la mujer en el Ejército español, donde la tasa de condenas es ínfima, los niveles de denuncia de acoso sexual se encuentran muy por encima de la media de la sociedad y la impunidad de los condenados resulta insoportable, pues siguen en sus puestos, puedes encontrar más información En la guarida de la bestia.


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La insoportable exhibición ultraderechista española: estatua de la Legión, decisiones judiciales ultras, calles filonazis…

España, y por supuesto Madrid, exaltan y exhiben el fascismo con una impudicia que hoy, en el año 2021, en pleno siglo XXI, resulta tan aberrante como insoportable. Un cascada de obscenidades ultraderechistas en ámbitos políticos, militares o judiciales que se viven con una alarmante normalidad a todos los niveles –político, mediático, social, académico, cultural…–.

Para comprender la magnitud de la última sinrazón ultraderechista, la estatua a la Legión en Madrid, bastaría con pensar que sería algo así como si alguien plantara mañana una estatua a las SS en mitad de Berlín. Una blasfemia democrática que no entraría en la cabeza de ningún alemán que no fuera un ultraderechista, un trastornado o ambas. Sin embargo, lo que en Berlín es de ultras y trastornados, en Madrid es de la mayoría, la misma que ha votado en masa al Partido Popular en las últimas elecciones del pasado mes de mayo. Una mayoría que olvidó que Isabel Díaz Ayuso, como José Luis Martínez Almeida, forma parte, no ya de una organización que se comporta como criminal según una resolución judicial, sino de un partido fundado sobre una amalgama de partidos y familias franquistas.

No obstante, la estatua de la Legión no constituye un insólito episodio circunscrito a un partido político de orígen franquista, sino que nos encontramos ante una avalancha ultraderechista que afecta a casi todo el país. Baste señalar la decisión del Tribunal Supremo de considerar inaceptables los indultos a los presos políticos catalanes por poner urnas, cuando en el pasado consideró recomendable indultar a los que habían torturado, secuestrado, violado y asesinado o a los que entraron en el Congreso de los Diputados el 23F para intentar dar un golpe de Estado.

Una decisión, esta última, la de considerar el indulto a Tejero y a los golpistas del 23F como adecuado que constituye, como el blanqueamiento del Terrorismo de Estado del PSOE de Felipe González, una inaceptable trivialización de una intentona golpista que, muy probablemente, habría pasado por una solución a la turca, porque entonces se solucionaban así las cosas.

Lo de Tejero no fue una broma

Para contextualizar a Tejero y a los suyos. En Turquía, seis meses antes del 23F de febrero de 1981, el 12 de septiembre de 1980, Kenan Evren perpetró un golpe de Estado que tumbó el gobierno democrático de Suleimán Demirel. Tras el golpe se detuvieron a 650.000 personas, más de un millón y medio fueron catalogadas como criminales en potencia, se ejecutaron a siete mil personas, se condenaron a medio millar a cadena perpetua y tres centenares murieron en prisión: fueron ejecutados medio centenar de presos, incluyendo un menor de 16 años, más de 40 se suicidaron y más de un centenar falleció en distintos altercados, incluyendo 16 presos mientras se fugaban. Esto es, ni más ni menos, lo que los magistrados del Tribunal Supremo consideraron en los años noventa que convenía olvidar. Un olvido que sitúa a España muy por debajo del nivel de Turquía, lo que ya es decir, porque la Justicia turca condenó a cadena perpetua a Kenan Evren en el año 2014, mientras que España, no es que se haya olvidado de Tejero y de tantos otros o no haya condenado a Franco y el franquismo, aunque sea a nivel político, es que reina la familia impuesta por el dictador.

España, un país para olvidar

España es un país de olvidos y de olvidados, es un país para el olvido que en los últimos días también ha conocido la resolución contraria del Consejo General del Poder Judicial a prohibir la exaltación del franquismo o la restitución por parte de los tribunales madrileños –el TSJM– del nombre de la calle Caídos de la División Azul. Como si el nazismo no hubiera estado íntimamente ligado al franquismo, como si la Alemania Nazi no hubiera sido esencial en el triunfo de la dictadura frente a la democracia en España. En el triunfo de la barbaridad y la muerte frente a la inteligencia y la pluralidad. Como si el nazismo no fuera por sí mismo reprobable para cualquier persona decente, como si las exaltaciones ultras análogas no estuvieran prohibidas en gran parte de Europa, como en Alemania o en Italia.

Decisiones que afectan a todos los juzgados españoles y que llevan décadas acumulándose unas a otras, como ocurrió en el caso de los asaltantes a la librería Blanquerna. Un caso en el que los ultraderechistas obtuvieron amparo del Tribunal Constitucional, el mismo que solo tiene a bien considerar relevante menos de un 3% de las solicitudes de amparo que recibe anualmente. Y es que en la España del fascismo y del olvido interesado la moneda parece caer siempre del mismo lado, ya sea en el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, el TSJM o el Consejo General del Poder Judicial. Y es que por señalar, en España quedan todos señalados.

Cuando digo todos, digo todos, y no me refiero solo a los tribunales, porque esto no va solo de los juzgados españoles y madrileños o del PP, el partido de familias franquistas, sino que también afecta al PSOE, pues la ministra de Defensa, Margarita Robles afirmó que “la Legión representa lo mejor de la historia de España” y sin ella “no se puede entender el mundo libre, nuestra Europa”. Y es que fue el PSOE el que liberó golpistas, el que ascendió a golpistas a general, el que justificó torturar y asesinar ciudadanos, el que expulsa a demócratas de las Fuerzas Armadas y el que, en última instancia, siempre soporta el régimen.

La Legión olvidada

La legión fue fundada por Millán Astray y por Francisco Franco, que fue uno de sus primeros comandantes, en cuyo honor todavía hoy una bandera sigue llevando su nombre: Comandante Franco. Es decir, una unidad del actual Ejército español cuyo jefe es Felipe VI rinde honor al dictador cuando éste era comandante, como si en Alemania una unidad militar rindiera honor al Cabo Hitler.

Desgraciadamente, la Legión no solo arrastra masacres durante la Guerra de España entre 1936 y 1939 como la de Badajoz, en la que asesinaron, violaron, torturaron e incluso mutilaron, sino que durante la Guerra del Rif tuvieron por costumbre decapitar y ensartar las cabezas y en 1934 participaron de la represión en Asturias, en la que asesinaron, en ocasiones de forma cruel, a los participantes del levantamiento, incluyendo socialistas y sindicalistas del PSOE de Margarita Robles. También mujeres y niños, todo un clásico en el credo legionario. Unos dos mil asturianos fueron asesinados, de ellos más de una quinta parte de forma brutal, lo que supuso el traslado de las prácticas militares coloniales de la Legión al resto del Ejército español. Y es que la Legión a la que homenajean Margarita Robles, Felipe VI y José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, y a la que homenajean España y Madrid fue la inspiración de la bestialidad militar del bando fascista.

A pesar de lo gravoso de lo ya relatado, el historial legionario posterior a la guerra de España no parece en absoluto más decente. Durante la dictadura, la Legión fue un antro de corrupción, drogas y prostitución y un infame refugio para nazis. Ya en tiempos más recientes, participó de execrables torturas en Irak y, también, según denunció un antiguo militar, incluso de crímenes de guerra –disparar en una boda contra civiles–. Por si fuera poco, la Legión también ha sido acusada en múltiples ocasiones de violencia contra la mujer en casi todas sus formas y en los últimos años cuenta con un crimen que pretendió ser ocultado estructuralmente. El 25 de agosto de 2019 un legionario perdió la vida en unas maniobras en Alicante y lo que inicialmente parecía una bala perdida ha terminado constituyendo un claro ejemplo de corrupción y degeneración del Ejército español.

Llámenme loco, pero, analizando los hechos, España está loca. Loca de fascismo.


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Luis Gonzalo Segura fue militar del Ejército español durante trece años hasta que fue expulsado por denunciar en una novela y en diferentes actos los privilegios anacrónicos, los abusos, la corrupción y el predominio ultraderechista de la cúpula militar. Es autor de las novelas Un paso al frente (2014) y Código rojo (2015) y los ensayos El libro negro del Ejército español (2017), En la guarida de la bestia (2019) y El Ejército de Vox (2020).

España tiene almacenados seis helicópteros militares por valor de 380 millones de euros

Según ha informado Infodefensa el pasado 21 de mayo con motivo de un accidente de un helicóptero Tigre en el ejercicio Adriatic Strike celebrado en Eslovenia y englobado en las maniobras militares multinacionales Defender Europe 21, el Ejército de Tierra español tiene almacenados seis helicópteros Tigre de la versión HAP (Helicóptero de Ataque Polivalente) en un hangar de la Base militar Coronel Sánchez Bilbao, situada en Almagro, Ciudad Real. En esta base militar se encuentra el Batallón de Helicópteros de Ataque nº1 (BHELA 1) en la que operan otros 18 helicópteros Tigre de la versión HAD (Helicóptero de Alta Destrucción).

Tal y como detallo en El libro negro del Ejército español, los seis helicópteros Tigre inmovilizados forman parte, junto a los otros 18 helicópteros operativos, de uno de los famosos Programas Especiales de Armamentos, también conocidos como PEAs, que fueron impulsados en los años noventa por el PSOE y el PP. El programa de los helicópteros Tigre se presupuestó inicialmente en un total de 1.353 millones de euros, pero, como ocurrió en otros muchos programas, el coste final se elevó por encima de lo inicialmente previsto. En este caso, el sobrecoste alcanzó los 1.515 millones de euros.

Por lo tanto, el coste aproximado de las seis unidades de helicóptero Tigre almacenadas sin ningún uso en un hangar manchego sería de unos 378,75 millones de euros. Estos casi cuatrocientos millones de euros llevarían almacenados, como mínimo, cinco años, dado que el último helicóptero Tigre fue ensamblado en junio de 2016. Con todo, lo peor del asunto es que en la propia información se detalla que el Ejército español quiere adquirir otros seis helicópteros Tigre del modelo HAD. Es decir, alguien compró lo que no debía o pretenden que compremos, otra vez, más helicópteros que no necesitamos, porque lo cierto es que el dimitido JEMAD, Miguel Ángel Villarroya, aseveró en noviembre pasado que el Ejército español solo podía pagar el 51% del mantenimiento del armamento y que gran parte de este permanece almacenado. ¿Para qué comprar más armamento si no puedes mantenerlo?

Defensa intenta ocultar el escándalo

Tener estos seis helicópteros almacenados no parece casualidad, pues el Ejército español barajó la posibilidad de dar de baja estos helicópteros en febrero de 2020, días antes de la expansión de la pandemia en España. Seguramente, alguien en el ministerio de Defensa, quizás Margarita Robles, debió pensar que dar de baja helicópteros por valor de casi 400 millones de euros en plena pandemia no quedaría muy bien, sobre todo cuando entre sus planes se encontraba firmar la adquisición definitiva de 348 blindados 8×8 por un total de 2.100 millones de euros. Por ello, ahora mismo se baraja que estos seis helicópteros se conviertan en piezas de repuesto para los otros dieciocho helicótperos operativos. De esta forma, sería más sencillo ocultar el despilfarro.

No es un caso único

Por desgracia, tal y como quedó demostrado en el ensayo antes señalado, El libro negro del Ejército español, no se trata del único material militar almacenado, ya que, también en Castilla La Mancha, que parece ser se ha convertido en un gran almacén militar, estuvieron o están almacenados tres helicópteros NH-90, por falta de personal para su vuelo (también en Almagro), y doce aviones Eurofighter, por cuestiones fiscales (en Albacete). Para contextualizar, señalar que los tres helicópteros NH-90, con sobrecostes incluidos, superarían los 75 millones de euros, unos 225 millones de euros en total, y los doce Eurofighter costaron la exagerada cifra de 175 millones de euros cada uno, lo que suman más de 2.100 millones de euros. Por tanto, antes de conocer el almacenaje de estos seis helicópteros Tigre por valor de 380 millones de euros almacenados en un hangar de Ciudad Real, España ya había almacenado helicópteros y aviones por más de 2.325 millones de euros. Y lo que es más grave, no sabemos si a día de hoy todavía siguen almacenados. Por tanto, estamos hablando de más de 2.700 millones de euros en material militar almacenado en hangares manchegos.

Por si fuera poco, habría que señalar que existe otro costoso material militar que también ha estado almacenado como carros de combate, vehículos blindados…

Puertas giratorias para la cúpula militar y los políticos, mal negocio para los ciudadanos

A pesar de las manifestaciones de Margarita Robles al respecto de los parabienes del gasto militar, que ella asevera que se trata de “gasto social” porque genera empleo, lo cierto es que el gasto militar genera muchos menos puestos de trabajo por cada millón de euros invertidos que el gasto sanitario, educativo, científico o inmobiliario, por señalar algunos. Ello se debe a que la gran mayoría de los beneficios de la industria militar quedan en manos de los propietarios y de los bancos que les apoyan, pues la venta de armas se trata de uno de los mercados con precios más variables debido a la opacidad con la que se negocian las adquisiciones. Solo los mencionados sobrecostes ya nos dan una idea de la situación.

El interés de las grandes industrias militares y los bancos que les apoyan ha forzado a los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE, a comprar armas que ni siquiera se necesitan. Para ello ha sido esencial que personas importantes de los dos grandes partidos políticos, el PP y el PSOE, y de la cúpula militar fueran contratados por la industria militar. Estas contrataciones, estas puertas giratorias, son las que sostienen este modelo de adquisición de armas que termina con casi 3.000 millones almacenados. Y solo en aeronaves.

Ejemplos de puertas giratorias hay por decenas, en El libro negro del Ejército español detallo una gran cantidad de las mismas, pero baste señalar dos: Josep Borrell, consejero y accionista en Abengoa, empresa que se encargó de la fabricación de la propulsión del submarino S-80, el que ni flotaba ni se propulsaba, o Fernando Alejandre, que fuera jefe de Estado Mayor de la Defensa, hoy convertido en consultor de Sener Aeroespacial en febrero de 2021.

Estas puertas giratorias son las que escriben la lista de las compras militares y lo hacen con el único objetivo de aumentar los beneficios de sus empresas para que ello, a su vez, permita sostener sus elevados salarios. Una lista de la compra en la que, desgraciadamente, cualquier barbaridad es posible, hasta comprar lo que no se necesita y denominarlo “gasto social”.


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