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No somos tan libres como creemos

Desgracidamente, no somos tan libres como creemos, pues los medios de comunicación trabajan diariamente para moldear nuestras ideas y opiniones. Nos moldean normalizando aquello que no debería ser normal y nos moldean con silencios e informaciones, o desinformaciones, interesadas. Pondré dos ejemplos de ello.

En primer lugar, El País titulaba ayer: «Las prioridades de la presidenta madrileña: pactar con Vox, covid, nuevos presupuestos y reducir el Ejecutivo». Un titular que equipara una aberración como pactar con la ultraderecha con reducir el ejecutivo o aprobar unos nuevos presupuestos. Una normalidad que habría sido escandalosa en otros países como Alemania.

En segundo lugar, me vuelvo a referir a la entrevista realizada por Jordi Évole a un neonazi arrepentido, de la cual se desprende que el Ejército español persigue a la ultraderecha y que la presencia de esta en los cuarteles es representativa de la sociedad. Dos mensajes que habrán quedado instalados en la mente de cientos de miles de personas, fundamentalmente porque Évole no ha entrevistado al cabo Marco Antonio Santos Soto. Un militar demócrata que podría explicar que fue expulsado como represalia por firmar un manifiesto antifranquista. Una expulsión de la que cientos de miles de personas ni siquiera han oído hablar porque no ha aparecido en medios como La Sexta, El País, La Ser, Eldiario, Infolibre o similares (en El País se publicó de forma marginal sin explicar que Margarita Robles ratificó su expulsión). Y sin esa versión, la del neonazi arrepentido recorre las mentes de cientos de miles de personas como un deportivo en una autopista vacía.

Este silencio mediático se debe, seguramente, a que informar de la expulsión del cabo demócrata y, sobre todo, de la ratificación de la misma por Margarita Robles erosiona al PSOE, en estos momentos en el Gobierno. En este sentido, el mensaje que transmite la entrevista de Évole al neonazi arrepentido no solo no erosiona al PSOE, sino que lo refuerza. Lo refuerza a base de silenciar, minimizar y ocultar el grave problema que representa la ultraderecha en el mundo militar. De normalizarlo, al fin y al cabo.

De esta forma, día a día, mientras escogen sobre qué nos informan y sobre qué no, los medios construyen poco a poco la imagen del mundo que nos rodea, la cual constituye la base sobre la que edificamos nuestras opiniones y sobre la que tomamos decisiones, como el voto. Igual que El País transmite que es normal que Ayuso pacte con la extrema derecha o Évole genera la ilusión de una ultraderecha perseguida en los cuarteles y con una presencia absolutamente normal y representativa de la sociedad, muchos otros mensajes llegan a nosotros sin que tengamos las suficientes herramientas como para defendernos.

En definitiva, no somos tan libres como pensamos. Menos aún cuando votamos.


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Luis Gonzalo Segura fue militar del Ejército español durante trece años hasta que fue expulsado por denunciar en una novela y en diferentes actos los privilegios anacrónicos, los abusos, la corrupción y el predominio ultraderechista de la cúpula militar. Es autor de las novelas Un paso al frente (2014) y Código rojo (2015) y los ensayos El libro negro del Ejército español (2017), En la guarida de la bestia (2019) y El Ejército de Vox (2020).