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Una cadete denuncia haber sido violada por dos compañeros en las duchas de la Academia General Militar de Zaragoza

  • Es la segunda denuncia por acoso o agresión sexual en la Academia General Militar en los últimos tres años.
  • Las academias militares se han convertido en foco de denuncias por acoso y agresión sexual en las últimas décadas.
  • La Justicia militar, carente de los elementos básicos de independencia e imparcialidad, será la encargada, salvo sorpresa, de resolver el caso.

Academia General Militar de Zaragoza

Acabamos de ser conocedores de una nueva denuncia de naturaleza sexual en la Academia General Militar de Zaragoza que se une a la realizada hace solo tres años por acoso sexual por otra alumna y que todavía se encuentra en proceso judicial. En uno de esos procesos interminables en los que caen este tipo de denuncias en el ámbito militar, aunque la entonces alumna también denunció ante la Policía Nacional y ello le podría permitir esquivar la temida y opaca vía militar.

Por la información publicada, en esta ocasión se trata de la denuncia de una cadete que asegura haber sido violada por dos futuros oficiales en las duchas y en la que ya habrían declarado una decena de alumnos, entre los que se encontrarían los dos denunciados, que habrían aseverado que las relaciones sexuales fueron consentidas.

Sobre el caso, como siempre, planea la sombra y la aberración de la existencia de una Justicia militar para la que una condena supondría mancillar el nombre de las Fuerzas Armadas, lo que provoca que en la mayoría de los casos las denuncias se cierran, por las buenas o por las malas. Mejor que queden exonerados los acosadores sexuales o los violadores, porque libres ellos de cargos, libres las Fuerzas Armadas de malas reputaciones.

Una justicia militar que en los últimos cinco años cuenta con una tasa de condenas por delitos de naturaleza sexual inferior al 5%, es decir no cree ni siquiera a una de cada veinte mujeres, tal y como demuestro en el ensayo En la guarida de la bestia; y un mundo militar que, entre 2016 y 2018, ha registrado tasas de acoso y agresión sexual hasta ocho veces superiores a la sociedad, es decir una mujer podía tener entre dos y ocho veces más probabilidades de ser acosada o agredida sexualmente en los cuarteles que en las calles.

Todo ello agravado por una ministra de Defensa, Margarita Robles, instalada en el negacionismo, como en el caso del predominio de la ultraderecha en el Ejército español, y unos medios que callan por no perjudicar al PSOE, a izquierda, o por no dañar a las Fuerzas Armadas, a derecha. Así, los medios afines al PSOE, tipo El País, La Ser, La Sexta, Eldiario o Infolibre, ni están ni se les espera, salvo para cubrir el expediente, mientras el PSOE gobierne. Después, el 8M todos a enarbolar la bandera de la mujer, pero el resto del año a callar las violaciones, agresiones o acosos sexuales en los cuarteles, no sea que se perjudique o se moleste al PSOE.

En medio de tan infame silencio, llevamos tres años sin que funcione del Observatorio para la Vida Militar, dos años sin estadísticas sobre los delitos de naturaleza sexual en los cuarteles y más de un año desde que el PSOE, el mismo PSOE de Zaida y Margarita, se negara a restringir o eliminar la Justicia militar en el Congreso de los Diputados. La misma Justicia militar que no existe en Alemania desde 1948 ni en Francia desde 1981 y que en España, en el año 2021, va a convertir en un infierno, muy probablemente, que una chica haya denunciado la violación de dos compañeros y va a reducir sus posibilidades de conseguir una condena casi a la nada. Y si lo consigue, la condena me refiero, ahí estará el Código Penal Militar para hacer todo lo posible para permitir que los condenados sigan siendo militares junto a incontables militares delincuentes, ¿no me creen?

En el Ejército español ha servido sin mucho problema un capitán condenado por 28 agresiones sexuales junto a decenas de delincuentes sexuales, auténticos depredadores sexuales. Y, también, varias centenas de delincuentes de todo tipo, desde estafadores hasta ladrones. Un Ejército español atestado de delincuentes en el que todo marcha de maravilla y nunca hay problema alguno.

Que le pregunten a Margarita Robles y a los medios de comunicación pro PSOE que han dejado de fiscalizar. Atado y bien atado.


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Luis Gonzalo Segura fue militar del Ejército español durante trece años hasta que fue expulsado por denunciar en una novela y en diferentes actos los privilegios anacrónicos, los abusos, la corrupción y el predominio ultraderechista de la cúpula militar. Es autor de las novelas Un paso al frente (2014) y Código rojo (2015) y los ensayos El libro negro del Ejército español (2017), En la guarida de la bestia (2019) y El Ejército de Vox (2020).